Archivo de la categoría: círculos de mujeres

El recordar de lo femenino

corazón loreto contrerasQuizás por los juegos que tiene la vida hace mucho, mucho tiempo, decimos, mujeres y hombres olvidar qué es eso de la feminidad. Desatender qué hay de femenino en nuestros cuerpos, actos y relaciones. Relegar a un rincón los ritmos suaves y cíclicos, las gestaciones profundas, oscuras y misteriosas, la versión polar de un@ mism@ esencial para la danza armónica.

Quizás, la magia de todo esto es olvidar… para volver a recordar. Como quien se pone a jugar al escondite para que alguien le encuentre. Me gusta verlo así, cambiar el foco de lo que también pudiera ser vivido como un auténtico drama: el de negar esta cualidad hermosa, compañera fiel e indispensable del masculino. Una vivencia con la que nos relacionamos cotidianamente, venimos de generaciones de patriarcado, el social y el mental que dictamina un contundente “conmigo o contra mí”, que solo un@ puede ganar, que esto es una guerra de dominio.

Sí, también esta lectura es posible. Sin embargo quiero hoy dedicarme el degustar de lo femenino perdido y olvidado desde otro mirar. El juego apasionantemente bello de volver a habitar nuestra feminidad. Sigue leyendo

Te siento mujer

mujer en florTe siento mujer.
Y lo siento mujer.

Habito en ti como tú habitas en mí.
Te acojo en la vivencia de mi cuerpo,
soy testigo cotidiano del trauma de serte encarnada,
con el horror de la guerra,
con el pánico de la dominación,
con el miedo de una receptividad machacada.

Mujer, aquí estoy,
poco más tengo para ofrecerte.
Estoy desde mi sentir y mi voz,
desde el poder que nombra la miseria y la tortura. Sigue leyendo

Recuerdos

cuerpo de dolorRecuerdo lo que fui y lo que fuimos.
Recuerdo de otros tiempos, de otras danzas encontradas.
Recuerdo cuando comenzamos a olvidar y decidimos polarizarnos,
quizás como parte del juego,
quizás no.

Recuerdo que entonces tuvimos que elegir:
Tú o yo.
Femenino o masculino.
Exterior o interior.
Emocional o racional.
Exhalar o inhalar. Sigue leyendo

Sagrado sangrado

Siembra de mi luna sagrado sangrado

Siembro.

Devuelvo a la tierra la sangre fértil de mi vientre.

Entrego mi luna y su ciclo pasado.

Empiezo a entender mas si no comprendo nada.

Disuelvo bajo el agua roja y tierra lo que ya no es.

Respiro. Respiro vacío y presencia.

Integro polaridades en sus juegos de misterio y paradoja.

Nada tengo, pues todo lo soy.

Soy.

Aunque lo olvidara, aunque me vendiera a otros ritmos, aunque la voz sea tenue a momentos.

Yo, mujer, com.parto.

Lo partido se reencuentra, se une.

Lo partido se entrelaza en un mover suave y gozoso.

Pues solo desde el partir, desde el parir, empezamos el olvido. Y solo desde el olvido empezamos a recordar. Volver a tomar en nosotr@s esa cuerda misteriosa que nos lleva de nuevo, en su danza espiral, a nuestro corazón. Hogar infinito que late en mi cuerpo, en mi útero.

Útero sangrado… y sagrado.

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Círculos Mixtos: “Espacios de encuentro”

Escuchaba hace unos días de Jean Shinoda Bolen: “Desarrollar el coraje es permitirse actuar desde el corazón.”  Recojo sus palabras pues, sin duda, lo que se dio en este segundo Círculo Mixto de mujeres y hombres fue todo una apertura de CORaje.

Siete hombres, siete mujeres. Fuimos 14+1, pues allí, resguardada en su útero, como regalo y guía, una esencia encarnándose quiso compartir con nosotr@s. Cuánta bendición…

Quizás ningun@ de nosotr@s sepa evidenciar con claridad qué nos llevó allí. Puede una cierta curiosidad, a lo mejor la propuesta de su pareja o tal vez las ganas de encontrarse con el/la otr@ de una forma más consciente. Partíamos de una temática central:  “Encuentros”. En.contrar.nos: ponerme en contra de, enfrentarme parándome en frente de ti. Con todo lo que yo soy, con todo lo que tú eres.

CirculoMixto-11

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¿Debe el padre morir?

patriarcado y feminidadTal y como yo lo observo el patriarcado no es bueno ni malo en sí. Es una tendencia mental, con su posterior recreación física, que ha tenido su importancia, su razón de ser durante un tiempo. Pero ese tiempo se está acabando, empieza a caducarse. Y es necesario dejar que lo marchito vuelva a la tierra, quizás para fertilizarla.

Desde mi sentir se trata de un proceso de evolución, de sanación. Un agradecer lo que fue para, con firmeza y dulzura, dar el siguiente paso. Saber hacer uso de la fuerza y de la rendición, aunar nuestros eternos polares y permitir que esta estructura social y energética cierre su etapa. Y no será solo en la deconstrucción externa, sino también poniéndole límites desde lo interior y desarrollando una mirada amorosa hacia ella. Dar tiempo y espacio al transmutar que nos libera.

El padre, en mi opinión, no debe morir. Pero sí su energía aislada de dominación, guerra y linealidad. La madre, ya sin resentimientos, viene al encuentro. Ellos quieren danzar, quieren encontrarse y fusionarse en un acto de amor que fecunde, geste y de a luz un ser humano y una sociedad más íntegra, más cerca del corazón.

Paula*

(Encontré esta bonita imagen sin autoría, si conoces de quien es te agradezco que me lo hagas saber y añado el nombre)

Reflexiones bajo la Oscuridad de Samhain

Voy rescatando algunos de los momentos mágicos que han ido brotando en el poderoso círculo de 13 brujas celebrado hoy desde la energía de Doña Muerte y las Diosas Oscuras.

Hermoso espacio compartido entre mujeres que tienen el coraje y el amor propio para volver a la tribu desde la más auténtica desnudez (esa que libera de nudos ancestrales). Con confianza nos entregamos y empezamos a expresar, entre otros muchos, parte de nuestras miserias, desencuentros y miedos que van siendo sanados en el caldero y fuego de la feminidad consciente.

círculos_de_mujeres_barcelona (19)

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Mujer viva

Me pregunto tantas veces cual debiera ser mi condición por saberme mujer. Cuánta destreza darse por la realidad de mi sexo, mis pechos, mis ciclos y mi voz.juliaro paloma ilustrada

Vivo, respiro y me muevo. Es casi lo único que tengo claro en esta amalgama de cuestionamientos que me asaltan cada mañana, antes incluso, de abrir mis ojos al mundo.

Y el mundo, que a veces me atiende y a veces me escupe a la cara. Reproches interiorizados que desequilibran la necesidad y el anhelo de quedarme quieta… y descansar en mi femenino. Acogedor y sagrado femenino. Sigue leyendo