Archivo de la categoría: cuerpo de mujer

El apellido de las mujeres

vesica piscis en uniónEmpiezo con una obviedad no tan obvia para tod@s: los apellidos de mujer no existen.

Hola, me llamo Paula Vives Entrena (no solo Paula Vives como algun@s deciden, sin preguntar, acortarme). Mi primer apellido viene de mi padre, que lo recibió a su vez de su padre y éste de su padre y así sucesivamente. Mi segundo apellido viene de mi madre, que también lo recibió de su padre y éste de su padre y así sucesivamente.

No soy capaz de ir más allá de mi tatatarabuelos, pero me parece que por mucho que estire el hilo nunca voy a llegar a un apellido de mujer. Sigue leyendo

El recordar de lo femenino

corazón loreto contrerasQuizás por los juegos que tiene la vida hace mucho, mucho tiempo, decimos, mujeres y hombres olvidar qué es eso de la feminidad. Desatender qué hay de femenino en nuestros cuerpos, actos y relaciones. Relegar a un rincón los ritmos suaves y cíclicos, las gestaciones profundas, oscuras y misteriosas, la versión polar de un@ mism@ esencial para la danza armónica.

Quizás, la magia de todo esto es olvidar… para volver a recordar. Como quien se pone a jugar al escondite para que alguien le encuentre. Me gusta verlo así, cambiar el foco de lo que también pudiera ser vivido como un auténtico drama: el de negar esta cualidad hermosa, compañera fiel e indispensable del masculino. Una vivencia con la que nos relacionamos cotidianamente, venimos de generaciones de patriarcado, el social y el mental que dictamina un contundente “conmigo o contra mí”, que solo un@ puede ganar, que esto es una guerra de dominio.

Sí, también esta lectura es posible. Sin embargo quiero hoy dedicarme el degustar de lo femenino perdido y olvidado desde otro mirar. El juego apasionantemente bello de volver a habitar nuestra feminidad. Sigue leyendo

Te siento mujer

mujer en florTe siento mujer.
Y lo siento mujer.

Habito en ti como tú habitas en mí.
Te acojo en la vivencia de mi cuerpo,
soy testigo cotidiano del trauma de serte encarnada,
con el horror de la guerra,
con el pánico de la dominación,
con el miedo de una receptividad machacada.

Mujer, aquí estoy,
poco más tengo para ofrecerte.
Estoy desde mi sentir y mi voz,
desde el poder que nombra la miseria y la tortura. Sigue leyendo

Recuerdos

cuerpo de dolorRecuerdo lo que fui y lo que fuimos.
Recuerdo de otros tiempos, de otras danzas encontradas.
Recuerdo cuando comenzamos a olvidar y decidimos polarizarnos,
quizás como parte del juego,
quizás no.

Recuerdo que entonces tuvimos que elegir:
Tú o yo.
Femenino o masculino.
Exterior o interior.
Emocional o racional.
Exhalar o inhalar. Sigue leyendo

Sagrado sangrado

Siembra de mi luna sagrado sangrado

Siembro.

Devuelvo a la tierra la sangre fértil de mi vientre.

Entrego mi luna y su ciclo pasado.

Empiezo a entender mas si no comprendo nada.

Disuelvo bajo el agua roja y tierra lo que ya no es.

Respiro. Respiro vacío y presencia.

Integro polaridades en sus juegos de misterio y paradoja.

Nada tengo, pues todo lo soy.

Soy.

Aunque lo olvidara, aunque me vendiera a otros ritmos, aunque la voz sea tenue a momentos.

Yo, mujer, com.parto.

Lo partido se reencuentra, se une.

Lo partido se entrelaza en un mover suave y gozoso.

Pues solo desde el partir, desde el parir, empezamos el olvido. Y solo desde el olvido empezamos a recordar. Volver a tomar en nosotr@s esa cuerda misteriosa que nos lleva de nuevo, en su danza espiral, a nuestro corazón. Hogar infinito que late en mi cuerpo, en mi útero.

Útero sangrado… y sagrado.

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Vuelvo a ti madre

FB_IMG_1445675445883En estos días de desencuentros, guerras y fanatismos por ambos bandos, me estoy dedicando mucho tiempo para reconocer cómo posicionarme pudiendo ofrecer una vibración más sana.
Desde un primer momento tuve claro que era desde la experiencia del AMOR.

Una de mis pasiones es bucear en el significado de las palabras, y cual es mi sorpresa al encontrar que la etimología de amar proviene de la raíz “amma”, que significa “madre”. También relacionado con el verbo latino “amare”, que tiene que ver con dar caricias de madre en origen.

Me acuerdo entonces de uno de los libros que más me impactaron sobre este tema, el de Casilda Rodrígañez “La represión del deseo materno y el estado de sumisión inconsciente” y empiezo a atar cabos. (Libro súper recomendable por cierto)

Quizás como parte del juego se nos hizo creer que el amor solo podía ser entre hombre y mujer, desde un estado de posesión y bajo unos mandatos morales prestablecidos. Un amor totalmente condicionado y limitante.

Puede que nada de lo que esté pasando sea casual y ante tanto escenario de terror tengamos una buena oportunidad por recuperar la profundidad de las verdaderas fuerzas sanadoras, volviendo a conjugar este poderoso y bello verbo.

Yo solo quiero amar…
Vuelvo a tí madre

Escrito por Paula*

(Hermosa imagen encontrada en internet. Si sabes su autoría te agradezco me lo comentes para añadirla)

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Abrirle la puerta a la Vida

No deja de asombrarme. A veces le dedico realmente tiempo y energía – sin que importe demasiado en realidad – a encontrar la causa, ese origen en el que todo empezó a torcerse y retorcerse. Justo cuando me dejé llevar a un lugar de marcaciones, rigideces y cárceles internas en las que sigo enredándome. Y sufriendo.

Me pillo a mí misma tantas veces (taaaantas) intentando tener el control sobre mi propia vida.

- Ah! – y dice una parte de mí – ¿pero no es de eso de lo que se trata? Sigue leyendo

Mujer viva

Me pregunto tantas veces cual debiera ser mi condición por saberme mujer. Cuánta destreza darse por la realidad de mi sexo, mis pechos, mis ciclos y mi voz.juliaro paloma ilustrada

Vivo, respiro y me muevo. Es casi lo único que tengo claro en esta amalgama de cuestionamientos que me asaltan cada mañana, antes incluso, de abrir mis ojos al mundo.

Y el mundo, que a veces me atiende y a veces me escupe a la cara. Reproches interiorizados que desequilibran la necesidad y el anhelo de quedarme quieta… y descansar en mi femenino. Acogedor y sagrado femenino. Sigue leyendo

Los dones del cuerpo

Lo que mi cuerpo me ofrece

El otro día en la práctica de yoga me emocioné al tomar conciencia de todo lo que mi cuerpo me ofrece: polares femeninos y masculinos integrados, una experiencia de movimiento creativo y expansión, reencuentros con respiraciones y ritmos más auténticos, refugio para la serenidad, la quietud y el silencio, etc.

Es una sensación contradictoria cuando algunos de mis alumnos me dicen que la clase de yoga es casi el único momento a la semana que pueden dedicarse para desacelerar y sentir su cuerpo. Para mí es un honor poder brindarles esta oportunidad pero me entristece profundamente que estemos construyendo un cotidiano tan alejado de los dones de nuestra corporeidad sabiendo todo lo que tiene para ofrecernos. Sigue leyendo

Clases de “Yoga y Feminidad”

Ser mujer hoy

La creación de estos espacios de mujeres y para mujeres ha nacido fruto de las ganas y la necesidad de sentir un refugio donde poder profundizar en la experiencia de ser mujer, en los dones de la feminidad y en el equilibrio femenino-masculino.

El yoga se propone entonces desde la unión y la conciencia. Conciencia y compromiso para ir dando luz a esas definiciones y experiencias de lo que supone ser mujer hoy en día, en el cotidiano y en este contexto de polaridades que nos envuelve.

Pues seamos sincer@s, ¿tiene alguien idea de lo que implica realmente ser mujer en medio de este torbellino de cambios y transformaciones constantes que vivimos?, ¿sabemos ser mujeres desde el equilibrio, el disfrute y el despliegue de nuestros dones?, ¿quién puede definir con certeza “lo femenino” sin entrar en tópicos anticuados o machistas?

Todas estas preguntas que quedan en el aire nos dan pistas sobre la confusión que existe actualmente sobre este concepto.  Sigue leyendo