Archivo de la categoría: reflexiones sobre el yoga

¿Cómo debiera ser?

“Cuanto más me despojo de cómo creo deben de ser las cosas,
más libre soy para encontrar lo que quiere ser creado a través de mí”
Paloma Todd (Luna de abril)

presenciaÚltimamente me pillo a mí misma pretendiendo que “lo que Es” no sea como en realidad está siendo. Y me he dado cuenta que, como punto de partida, intentar que las cosas sean como “debieran ser” y no como en realidad están siendo, es una fuente enorme de sufrimiento. Devastador. Mordaz.

En mi práctica cotidiana me gusta preguntarme, conscientemente y a modo de mantra: “¿Cómo son las cosas?”. Lo observo, lo escucho. Y lo que contemplo muy a menudo tiene poco tiene que ver con la realidad, sino más bien con un deseo de modificación basado en lo que: “tendría”, “debería”, “así”, “así no”, “qué tal si”, “cuando llegue”, “cuando cambie”, “cuando por fin sea”. Lo que evidencia que, desde el gran anhelo de llegar a Ser, dejo de lado la realidad palpable de lo que YA está siendo. Sigue leyendo

Abrirle la puerta a la Vida

No deja de asombrarme. A veces le dedico realmente tiempo y energía – sin que importe demasiado en realidad – a encontrar la causa, ese origen en el que todo empezó a torcerse y retorcerse. Justo cuando me dejé llevar a un lugar de marcaciones, rigideces y cárceles internas en las que sigo enredándome. Y sufriendo.

Me pillo a mí misma tantas veces (taaaantas) intentando tener el control sobre mi propia vida.

- Ah! – y dice una parte de mí – ¿pero no es de eso de lo que se trata? Sigue leyendo

Atender los dolores

  • Toc, toc” – llaman a la puerta.
  • ¿Quién es?
  • Somos tus dolores, ¿nos abres?

Y ponte en el caso que con un gran dosis de valentía, confianza y por supuesto muerta de miedo, te atreves a abrirles. Y allí se presenta una tropa de fantasmas, demonios e incomodidades varias, mirándote con una gran sonrisa. Los hay físicos, emocionales o espirituales; están los ancestrales, los confusos, los pesados o los enrevesados. Tu “familia dolor” al completo. Sigue leyendo

Abriendo espacios desde el Yoga

“Estaba tumbada boca arriba. Se suponía que iba a ser el momento más gratificante de la clase que me dedicaba aquella mañana de verano. Cerré los ojos y amplié la mirada interna a todo lo que me ofrecía una de mis posturas favoritas: savasana, o traducida “el cadáver”. Estaba confiada, entregada de nuevo al proceso, rindiéndome por completo a la experiencia del yoga. De repente, una voz sabia dentro de mí dijo “sí” y desde ello, sin que mi mente controladora pudiera casi reaccionar, algo abrió. Y algo empezó a fallecer. El arquetipo de la muerte se evidenció y una apertura que conlleva cambio, movimiento y renovación constante, se desplegó desde lo más profundo. Y me solté y me dejé ir…” Sigue leyendo

¿Es el yoga una necesidad?

La tradición de crear necesidades

Me decido a escribir esta reflexión desde la sensibilidad y la incomodidad que me crean estos días de fiestas, comilonas y consumismo exacerbado. luz

Soy de las que el cambio de ciclo y la conexión con lo simbólico lo viven más desde la luna nueva, el solsticio de invierno o la primavera, pero aún así las navidades no pasan desapercibidas para nadie.

Intento entonces observarlas a través de la “conciencia testigo” (con bastante dificultad la verdad), una propuesta yóguica que desarrolla la toma de conciencia sin juicios, apegos ni rechazos.

Lo más significativo para mí de la escucha de estas fiestas pasa por evidenciar la base frágil y ficticia del escenario que nos mueve dentro de un modelo de consumo que, considero, hace tiempo que se nos fue de las manos. “Ser” desde el tener y acumular, forzados varios de caretas maquillando sonrisas, simulacros de palabras sin corazón o negaciones a lo que de verdad siento. Con el añadido, como no, de un sistema de mercado apretujando al máximo la venta, el beneficio y las técnicas variadas para que te decidas desde la instantaneidad y el automatismo por el imprescindible producto: “Compre ya!!”, “No lo dude!!”, “Justo lo que andabas buscando!!”. Sigue leyendo

Al mal tiempo y al buen tiempo… ¿qué cara quieres poner?

Lo que la sabia naturaleza nos ofrece

El otro día viví, regalo de la naturaleza, un fenómeno cuanto menos curioso. Lucía un hermoso sol otoñal y de repente, casi de la nada, se puso a llover. Durante un buen rato pude disfrutar como una niña de esta realidad aparentemente irreconciliable: sol y lluvia.

Respirando estos complementarios, era consciente de lo que mi mente juzgaba como “no posible” y así, me dediqué un tiempo para ciertas reflexiones y sensaciones que van moviéndose en mí en los últimos meses.

En esta temporada, quizás por resonancia con mi propio estado anímico, estoy pudiendo reconocer -personal y profesionalmente-, muchas experiencias que tienen que ver con este combinar de luces y sombras. Sigue leyendo

Satya, la conexión con lo verdadero desde el yoga

El aporte de lo sincero

Uno de los elementos que más agradezco de mi práctica cotidiana de yoga es la conexión que me ofrece con la Verdad, con aquello que lleva a un camino de autenticidad. Y lo siento como un camino pues es una vivencia dentro de un proceso, un pasito a pasito que no siempre puedo llevar a la práctica pero que resulta tremendamente gratificante cuando logro estar desde su mirada clara.

La unión con lo sincero es, ante todo, un regalo de libertad. Es el encuentro que permite un darse cuenta que va mucho más allá de la forma, incluso más allá de lo esperado o lo deseable. Al generarse ese vínculo, lo que Es se revela amplio, sin adornos, permitiendo que nos entreguemos a una realidad que, poco a poco, va sanando y liberando de ataduras que nos someten. Rescatando las palabras del sabio: “La Verdad me hace libre”. Sigue leyendo

Diálogos en clave de Yoga

La trampa de la euforia

Esta mañana me levanté radiante. Quizás por configuraciones astrológicas varias, por mi momento del ciclo menstrual tan expansivo, porque ya tocaba después de tantos días oscuros o, en realidad, tampoco importa mucho. El caso es que me sentía feliz, luminosa, capaz, activa, ¡con ganas de comerme el mundo!

Salto de la cama, realizo mil y unas actividades en tiempo record, corro 50 minutos sin casi pestañear, verborreo por el whatsapp con todo el mundo, la creatividad brota por cada poro de mi piel, los dolores que ayer me pinchaban todo el cuerpo hoy me hacen cosquillas, las flores brotan a mi paso, la vida me sonríe, estoy pletóricaaaaaa!!!!!!!!!!

Meeec!! Salta la alarma interna. Sigue leyendo

Lo que libera (y no) del yoga

Lo que no libera del yoga

Hace unas semanas escuché algo dentro de mí que me puso muy triste: “No, el yoga no me libera”. Al principio negué con contundencia este sentir pero viendo que ahí seguía, me permití observarlo sin rechazar, dejar que se diera el diálogo.

Y así empecé a tomar conciencia de algunas de las incoherencias que a veces se establecen desde el yoga y que alejan de su significado original:

- Lo que no me libera es una práctica que tiene que ver con lo forzado para llegar a ciertas posturas (físicas o mentales).

- Lo que no me libera es tener que entrar casi con calzador al molde de la yoguini ideal.

- Lo que no me libera es cargarme con más morales, preceptos y normas rígidas que dictaminan cómo tengo que vivir mi cotidiano sin haberme permitido cuestionarlo y, sobretodo experimentarlo por mí misma desde una mirada amplia y sincera.

- Y no, obviamente no tiene nada que ver con la liberación las formas superficiales de imitación, la palabrería de diccionario espiritual añejo y desenraizado o cualquier tendencia (por muy natural o mística que sea) que no me respete como soy, en mis luces y mis sombras.

PicsArt_1414704027485Son tendencias que desgraciadamente se enlazan a menudo con el yoga (como profes y como practicantes) y están generando bastante confusión acerca de lo que verdaderamente significa esta experiencia.

Y es que, aunque sea muy antiguo en su cuna, el yoga recién llega a nuestra sociedad Occidental y eso hace que debamos ponerle bastante atención para, de a poco, ir haciéndolo nuestro, adaptarlo y reconocer qué nos ofrece de libertad, salud y equilibrio, todo ello sin perder su tradición y origen.

En base a esto, recordemos que todo yoga surge con el objetivo de centrar y estabilizar la mente (YogaSutra I.2: “Yoga citta vrtti nirodha”) y recuperar la conexión con nuestra esencia. Si no incluimos esta inspiración en nuestra práctica, considero que nos estaremos alejando bastante del potencial de liberación que nos ofrece el yoga.

  

Lo que sobrecarga del yoga

Por otro lado, si detenemos un momento para mirarnos y mirar a nuestro alrededor, es fácil reconocer la saturación que tenemos. Estamos llenos de actividades, de objetos que apenas necesitamos, de información (muchas veces deformada), propuestas, reuniones, planes…

Ni que decir tiene lo recargados que vamos nosotros mismos, vestimos trajes de personajes que creemos ser: desde nuestra profesión, nuestra personalidad o a veces incluso desde nuestras desgracias. Portamos estas “vestimentas” para demostrar, simular y lograr que nos quieran por eso que aparentamos.

Y hablando de yoga, lamentablemente también solemos caer en ese llenarnos y sobrecargarnos. A veces la paradoja se da por ejemplo desde lo feliz que se siente nuestro ego cuando hemos “hecho” muchas ásanas en una clase, parece que “cuántas más mejor”. O cuando nos hemos identificado demasiado con una sensación súper bonita que nos ha embargado en una experiencia meditativa y no la queremos soltar. O también cuando la práctica se convierte en una fachada más que crea coraza y nos aleja de nuestra esencia: me pongo el traje de de yoguini o yogui y parece que ya tengo el cielo asegurado.

Cuestionándonos un poco

En relación a todo esto, pienso que hay que tener cuidado con algo que yo llamo “la moral de la espiritualidad” y que lejos de liberarnos, aligerarnos, aportarnos paz o autorregulación, nos va castrando hacia unas estructuras rígidas que nos mantienen más atados, consiguiendo que se repita el modelaje inconsciente no muy lejano a otras morales que tanto criticamos.

Igual que sucede con esos forzados corporales que mencionábamos antes y que en alguna ocasión derivan en auténticas agresiones al cuerpo al centrarse más en la imitación a la estética que en una experiencia que serena y purifica.

O toda la sobrecarga proveniente del acumulado de conceptos, teorías y parámetros que a veces incluso, convertimos en obligaciones que nos rigidizan más.

Como profesora de yoga también me encuentro con estas cuestiones, pienso que si el yoga no parte de la aceptación y el respeto hacia nosotros mismos, empezaremos a crear grandes contradicciones pues, si es ésta una ciencia que tiende a liberarnos, ¿cómo puede llegar a darse una práctica desde lo pesado, lo exigente y la sobreacumulación? ¿No debiera esta disciplina milenaria iniciar de quienes somos cada uno de nosotros y a partir de ahí irse acomodando a nuestra realidad PicsArt_1414925926920desde el momento presente?

El mismo Patanjali subraya en sus Sutras la importancia de adaptar el yoga a las necesidades personales, desarrollando un camino gradual y respetuoso con cada cual. El yoga es un proceso distinto para cada persona, primero porque todos comenzamos desde una realidad concreta y diferente al resto y también porque el objetivo y el camino que nos lleva a alcanzarlo es completamente individual.

Para mí se hace entonces necesario encontrar una experiencia personal y coherente que tienda a liberarnos, lo que conlleva tanto el conectar con prácticas corporales de apertura y equilibrio como el aligerar y desacelerar nuestros procesos mentales, sin olvidar todas aquellas propuestas que puedan contribuir a encontrar una vida más sencilla, enriquecedora y auténtica.

Sé que el yoga, sin duda, nos puede aportar mucho en este sentido.

Lo que descubre el yoga: una sencilla práctica 

Termino compartiendo algo que últimamente intento practicar desde la premisa de lo ligero y de lo liberador que tiene el yoga. Os aseguro que está siendo toda una revelación!

Entro en la postura de savasana (ásana clásica de relajación cuyo significado en sánscrito es “cadáver”), permito que todo mi cuerpo encuentre un buen apoyo en el suelo, un lugar de confianza desde el cual rendirse a lo que es.

Empiezo a encontrar muy poco a poco un estado de presencia dejándome ser, y empiezo a vaciar: vaciado de acciones, logros, máscaras, morales, objetivos, agendas, informaciones, prisas…

Exhalo y renuevo en ligero y puro a través de las inhalaciones.

Siento como si cuerpo y pensamientos se fueran haciendo pesados, muy pesados, agradablemente pesados.

Me voy hundiendo en el suelo, la tierra me acoge, creo una huella desde ahí que me libera de todo aquello con lo que me he ido identificando, a la largo del día, de la semana y a lo largo de la vida.

Savasana y estos minutos conmigo misma me da la oportunidad de ir quitando las capas irreales que me cubren y es, desde ese des-cubrir que me vuelvo a reconocer, en el centro, en algo que tiene un brillo más auténtico.

Namasté

(Agradezco parte de la inspiración de este texto a la experiencia en la formación de “Yoga terapéutico” con Víctor Morera y Grazia Suffritti. Y a ésta por su dossier “Yoga y tradición, una visión terapéutica en el Yoga clásico” del cual recojo algunas frases en este artículo)

Escrito por: Paula Vives Entrena

 

Yoga en días oscuros

Cuando aparecen las sombras

Uno de los grandes beneficios del yoga es el aporte de conciencia a nivel integral para nuestro cotidiano. Y ya sabemos que en ese cotidiano a veces aparecen días nublados, días con una carga añadida de conflictos, pesadez, angustia y preocupaciones. Sí, días que nos encantaría borrar del calendario, pero que ahí están, evidenciándose.

En mi tierra hay una expresión que me encanta que dice “lo que éh, éh”, que si lo traducimos desde el granaino vendría a ser: “lo que es, es” ;-). Me alucina la sabiduría que contiene esta sencilla frase, aunque creo que me alucina más cuánto nos empeñamos en negar ciertas realidades, como puede ser, estar en uno de esos momentos más sombríos. Sigue leyendo