El apellido de las mujeres

vesica piscis en uniónEmpiezo con una obviedad no tan obvia para tod@s: los apellidos de mujer no existen.

Hola, me llamo Paula Vives Entrena (no solo Paula Vives como algun@s deciden, sin preguntar, acortarme). Mi primer apellido viene de mi padre, que lo recibió a su vez de su padre y éste de su padre y así sucesivamente. Mi segundo apellido viene de mi madre, que también lo recibió de su padre y éste de su padre y así sucesivamente.

No soy capaz de ir más allá de mi tatatarabuelos, pero me parece que por mucho que estire el hilo nunca voy a llegar a un apellido de mujer.

Partamos de esa base, yo no tengo un apellido de mujer, ninguna mujer lo tiene, tampoco ningún hombre. Pero sí que tengo un apellido de madre y eso, al menos como inicio, es toda una bendición.

Y desde aquí me pongo guerrera: reivindico mi segundo apellido.

No todas las culturas tienen la tremenda suerte de llevarlo impreso en su carnet de identidad, por lo que me siento profundamente agradecida de este regalo. No quiero perderlo, no quiero que me lo roben, no quiero que la practicidad y la rapidez cotidiana me lo nieguen. Sí, quizás invierta dos segundos más en decirlo en voz alta o cinco segundos más en escribirlo. Pero es mi apellido de madre, y quiero nombrarlo.

Quiero poner nombre a lo que ha sido relegado a un rincón, a lo que se ha aprisionado (quizás por miedo a su potencia). Doy voz a mi madre, aunque sea por el apellido de mi abuelo, no me importa, ya es algo, no voy a dejar que me lo quiten tan fácilmente, no voy a desprenderme de él sin, como mínimo, mi derecho a la pataleta. Tengo dos apellidos y cada uno de ellos tiene su historia, su linaje, su energía.

Yo soy también desde mi nombre y mis dos apellidos y aunque las palabras no siempre traduzcan la esencia, son al menos la posibilidad de un comunicar más amplio y verdadero. Mi nombre y mis dos apellidos hablan de mí, y yo hablo a través de ellos.

Somos en comunicación, somos en com.unión.

Aquí estoy, me presento, soy en este presente lleno de historia y misterio. Una simplificación minúscula y tremendamente poderosa de miles y millones de generaciones. Aquí estoy, tengo un nombre y dos apellidos, y pese a que ninguno de ellos es de mujer yo sigo nombrando mi apellido de madre. Y siento que con ello doy un poquito más de presencia a la voz negada a esas mujeres hermosas que nos precedieron y que permitieron que hoy podamos hacer, sentir, expresar, bailar y sanar tanto. Y tanto…

Mi nombre es Paula Vives Entrena.

Ilustración: Encontré esta preciosa imagen sin autoría. Te agradezco que me comentes si sabes de quien es y añado el nombre.