Archivo de la etiqueta: dolor

Te siento mujer

mujer en florTe siento mujer.
Y lo siento mujer.

Habito en ti como tú habitas en mí.
Te acojo en la vivencia de mi cuerpo,
soy testigo cotidiano del trauma de serte encarnada,
con el horror de la guerra,
con el pánico de la dominación,
con el miedo de una receptividad machacada.

Mujer, aquí estoy,
poco más tengo para ofrecerte.
Estoy desde mi sentir y mi voz,
desde el poder que nombra la miseria y la tortura. Sigue leyendo

Recuerdos

cuerpo de dolorRecuerdo lo que fui y lo que fuimos.
Recuerdo de otros tiempos, de otras danzas encontradas.
Recuerdo cuando comenzamos a olvidar y decidimos polarizarnos,
quizás como parte del juego,
quizás no.

Recuerdo que entonces tuvimos que elegir:
Tú o yo.
Femenino o masculino.
Exterior o interior.
Emocional o racional.
Exhalar o inhalar. Sigue leyendo

Atender los dolores

  • Toc, toc” – llaman a la puerta.
  • ¿Quién es?
  • Somos tus dolores, ¿nos abres?

Y ponte en el caso que con un gran dosis de valentía, confianza y por supuesto muerta de miedo, te atreves a abrirles. Y allí se presenta una tropa de fantasmas, demonios e incomodidades varias, mirándote con una gran sonrisa. Los hay físicos, emocionales o espirituales; están los ancestrales, los confusos, los pesados o los enrevesados. Tu “familia dolor” al completo. Sigue leyendo

Abriendo espacios desde el Yoga

“Estaba tumbada boca arriba. Se suponía que iba a ser el momento más gratificante de la clase que me dedicaba aquella mañana de verano. Cerré los ojos y amplié la mirada interna a todo lo que me ofrecía una de mis posturas favoritas: savasana, o traducida “el cadáver”. Estaba confiada, entregada de nuevo al proceso, rindiéndome por completo a la experiencia del yoga. De repente, una voz sabia dentro de mí dijo “sí” y desde ello, sin que mi mente controladora pudiera casi reaccionar, algo abrió. Y algo empezó a fallecer. El arquetipo de la muerte se evidenció y una apertura que conlleva cambio, movimiento y renovación constante, se desplegó desde lo más profundo. Y me solté y me dejé ir…” Sigue leyendo

La alegría y la verdad de mi dolor

Reconociendo el dolor desde el yoga

Por mucho que a veces se nos quiera maquillar la vivencia del yoga como un antídoto contra las molestias de espalda, evitar las agresiones del estrés o conectarse con un estado anímico que casi roza el nirvana, el yoga como ciencia integral te posiciona, en un momento u otro, enfrente de tu dolor.

A mi entender un yoga auténtico debería ayudar a evidenciar los dolores que todos cargamos. Y te lo refleja no solo las contracturas, tensiones y sobrecargas corporales (nada mal para empezar la verdad), sino el ser consciente, por ejemplo, de un algo no identificado que está apretando las tripas de tu Ser, el reconocerte desde la gran incertidumbre sobre quién eres y quien has creído ser o el darte cuenta del vacío emocional en el que estás sumergid@.

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Cuerpo de mujer

cuerpo_de_mujerNuestro cuerpo hoy

Querido, negado, anestesiado, acorazado, disfrazado, observado, distanciado, modelado, incomprendido, descuidado.

Intento rescatar algunos de los elementos que, a lo largo de estos años acompañando a mujeres, he visto se asocian a nuestra corporeidad. Y aunque me esfuerzo en resaltar valores desde lo sano y equilibrado, lo que evidencio en general, son cuerpos que actualmente viven el maltrato y sobretodo el automaltrato.

Dice Maureen Murdock: “¿Cuántas mujeres se han gastado (o lo están haciendo) porque había demasiado que hacer y no había tiempo para cuidarse? A las mujeres que se definen a sí mismas en relación a su trabajo, a sus quehaceres, al cuidado de sus padres, esposos o hijos, les sobra poca energía para considerar sus verdaderos sentimientos y necesidades. Se les ha dicho que era egoísta pensar en sí mismas”.

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Lo femenino negado

Desde el masculino solitario

Decir que vivimos en una sociedad masculinizada hoy en día ya no sorprende a nadie. Nacemos, crecemos, nos desarrollamos en un contexto que se mueve principalmente por unos valores relacionados con un modelo más “yang”, si queremos nombrarlo desde la filosofía oriental. Esto conlleva unas características que conocemos bien: racionalidad, progreso, logro, producción, determinación, objetividad, tiempo enfocado, lo activo, lo eficaz, lo lineal… por nombrar solo algunos ejemplos.

Estos dones masculinos, que en sano podrían ayudarnos a encontrar lo armónico si lo relacionáramos con su complementario, quedan hoy por hoy en una cojera enfermiza. Un desequilibrio creado por haber sobrealimentado, ensalzado y potenciado aquello que tiene que ver con el polar masculino sin casi tener en cuenta lo femenino que reside en nosotr@s, seamos mujeres u hombres. Sigue leyendo