Archivo de la etiqueta: yoga

Abriendo espacios desde el Yoga

“Estaba tumbada boca arriba. Se suponía que iba a ser el momento más gratificante de la clase que me dedicaba aquella mañana de verano. Cerré los ojos y amplié la mirada interna a todo lo que me ofrecía una de mis posturas favoritas: savasana, o traducida “el cadáver”. Estaba confiada, entregada de nuevo al proceso, rindiéndome por completo a la experiencia del yoga. De repente, una voz sabia dentro de mí dijo “sí” y desde ello, sin que mi mente controladora pudiera casi reaccionar, algo abrió. Y algo empezó a fallecer. El arquetipo de la muerte se evidenció y una apertura que conlleva cambio, movimiento y renovación constante, se desplegó desde lo más profundo. Y me solté y me dejé ir…” Sigue leyendo

Lugares de poder

¿Qué es el poder hoy? La mirada de la yoguini

En estos tiempos el panorama político y social anda bastante cargado: elecciones que se aproximan, todos los programas políticos prometiendo los cambios definitivos para salir del agujero y casos varios (y variados) de alteraciones de la ley a favor de acumulación de dinero y poder.

Sin añadir mucho más a lo que ya anda por ahí (en mi blog no quiero hablar de ese tipo de política), reflexionaba estos días sobre un significado más profundo de todo este torbellino de ideologías encontradas, estas amalgamas de acciones que conllevan reacciones instantáneas sin tiempo para la asimilación. En resumen, un popurrí de enfoques polarizados cargados de desencuentros, luchas y agresiones que, en demasiados casos, no tienen en cuenta a quien realmente tienen que tener.

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La alegría y la verdad de mi dolor

Reconociendo el dolor desde el yoga

Por mucho que a veces se nos quiera maquillar la vivencia del yoga como un antídoto contra las molestias de espalda, evitar las agresiones del estrés o conectarse con un estado anímico que casi roza el nirvana, el yoga como ciencia integral te posiciona, en un momento u otro, enfrente de tu dolor.

A mi entender un yoga auténtico debería ayudar a evidenciar los dolores que todos cargamos. Y te lo refleja no solo las contracturas, tensiones y sobrecargas corporales (nada mal para empezar la verdad), sino el ser consciente, por ejemplo, de un algo no identificado que está apretando las tripas de tu Ser, el reconocerte desde la gran incertidumbre sobre quién eres y quien has creído ser o el darte cuenta del vacío emocional en el que estás sumergid@.

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¿Es el yoga una necesidad?

La tradición de crear necesidades

Me decido a escribir esta reflexión desde la sensibilidad y la incomodidad que me crean estos días de fiestas, comilonas y consumismo exacerbado. luz

Soy de las que el cambio de ciclo y la conexión con lo simbólico lo viven más desde la luna nueva, el solsticio de invierno o la primavera, pero aún así las navidades no pasan desapercibidas para nadie.

Intento entonces observarlas a través de la “conciencia testigo” (con bastante dificultad la verdad), una propuesta yóguica que desarrolla la toma de conciencia sin juicios, apegos ni rechazos.

Lo más significativo para mí de la escucha de estas fiestas pasa por evidenciar la base frágil y ficticia del escenario que nos mueve dentro de un modelo de consumo que, considero, hace tiempo que se nos fue de las manos. “Ser” desde el tener y acumular, forzados varios de caretas maquillando sonrisas, simulacros de palabras sin corazón o negaciones a lo que de verdad siento. Con el añadido, como no, de un sistema de mercado apretujando al máximo la venta, el beneficio y las técnicas variadas para que te decidas desde la instantaneidad y el automatismo por el imprescindible producto: “Compre ya!!”, “No lo dude!!”, “Justo lo que andabas buscando!!”. Sigue leyendo

Reflexiones desde el Yoga y la Feminidad

Un bonito regalo que me ha traído el finalizado 2014, ha sido retomar una de mis grandes pasiones: la escritura.

A través de los artículos que comparto regularmente, disfruto dando voz a unos lugares mágicos como son la ciencia del Yoga, la Feminidad consciente y, en general, esta hermosa danza llamada Vida. Sigue leyendo

Ser pacifista en tiempos de guerra. Ahimsa

Las batallas cotidianas

Hace poco me rendí a lo que para mí es ya una evidencia: vivimos en guerra.

Es cierto que yo tuve la suerte de nacer y crecer en una democracia, la dictadura hacia unos años había terminado y no tuve que experimentar, como mis abuel@s, la tragedia de una guerra civil. Aparentemente estamos en paz, o eso nos hacen creer… o eso queremos creer.

De acuerdo que no hay balas ni fusiles, que no suenan las alarmas avisando del bombardeo de los aviones y que no tenemos que enterrar a nuestros hermanos muertos en el campo de minas. No, no me refiero a esa guerra, sino a otra más sutil (aunque tiende a ser cada vez más explícita). Sigue leyendo

Lo que libera (y no) del yoga

Lo que no libera del yoga

Hace unas semanas escuché algo dentro de mí que me puso muy triste: “No, el yoga no me libera”. Al principio negué con contundencia este sentir pero viendo que ahí seguía, me permití observarlo sin rechazar, dejar que se diera el diálogo.

Y así empecé a tomar conciencia de algunas de las incoherencias que a veces se establecen desde el yoga y que alejan de su significado original:

- Lo que no me libera es una práctica que tiene que ver con lo forzado para llegar a ciertas posturas (físicas o mentales).

- Lo que no me libera es tener que entrar casi con calzador al molde de la yoguini ideal.

- Lo que no me libera es cargarme con más morales, preceptos y normas rígidas que dictaminan cómo tengo que vivir mi cotidiano sin haberme permitido cuestionarlo y, sobretodo experimentarlo por mí misma desde una mirada amplia y sincera.

- Y no, obviamente no tiene nada que ver con la liberación las formas superficiales de imitación, la palabrería de diccionario espiritual añejo y desenraizado o cualquier tendencia (por muy natural o mística que sea) que no me respete como soy, en mis luces y mis sombras.

PicsArt_1414704027485Son tendencias que desgraciadamente se enlazan a menudo con el yoga (como profes y como practicantes) y están generando bastante confusión acerca de lo que verdaderamente significa esta experiencia.

Y es que, aunque sea muy antiguo en su cuna, el yoga recién llega a nuestra sociedad Occidental y eso hace que debamos ponerle bastante atención para, de a poco, ir haciéndolo nuestro, adaptarlo y reconocer qué nos ofrece de libertad, salud y equilibrio, todo ello sin perder su tradición y origen.

En base a esto, recordemos que todo yoga surge con el objetivo de centrar y estabilizar la mente (YogaSutra I.2: “Yoga citta vrtti nirodha”) y recuperar la conexión con nuestra esencia. Si no incluimos esta inspiración en nuestra práctica, considero que nos estaremos alejando bastante del potencial de liberación que nos ofrece el yoga.

  

Lo que sobrecarga del yoga

Por otro lado, si detenemos un momento para mirarnos y mirar a nuestro alrededor, es fácil reconocer la saturación que tenemos. Estamos llenos de actividades, de objetos que apenas necesitamos, de información (muchas veces deformada), propuestas, reuniones, planes…

Ni que decir tiene lo recargados que vamos nosotros mismos, vestimos trajes de personajes que creemos ser: desde nuestra profesión, nuestra personalidad o a veces incluso desde nuestras desgracias. Portamos estas “vestimentas” para demostrar, simular y lograr que nos quieran por eso que aparentamos.

Y hablando de yoga, lamentablemente también solemos caer en ese llenarnos y sobrecargarnos. A veces la paradoja se da por ejemplo desde lo feliz que se siente nuestro ego cuando hemos “hecho” muchas ásanas en una clase, parece que “cuántas más mejor”. O cuando nos hemos identificado demasiado con una sensación súper bonita que nos ha embargado en una experiencia meditativa y no la queremos soltar. O también cuando la práctica se convierte en una fachada más que crea coraza y nos aleja de nuestra esencia: me pongo el traje de de yoguini o yogui y parece que ya tengo el cielo asegurado.

Cuestionándonos un poco

En relación a todo esto, pienso que hay que tener cuidado con algo que yo llamo “la moral de la espiritualidad” y que lejos de liberarnos, aligerarnos, aportarnos paz o autorregulación, nos va castrando hacia unas estructuras rígidas que nos mantienen más atados, consiguiendo que se repita el modelaje inconsciente no muy lejano a otras morales que tanto criticamos.

Igual que sucede con esos forzados corporales que mencionábamos antes y que en alguna ocasión derivan en auténticas agresiones al cuerpo al centrarse más en la imitación a la estética que en una experiencia que serena y purifica.

O toda la sobrecarga proveniente del acumulado de conceptos, teorías y parámetros que a veces incluso, convertimos en obligaciones que nos rigidizan más.

Como profesora de yoga también me encuentro con estas cuestiones, pienso que si el yoga no parte de la aceptación y el respeto hacia nosotros mismos, empezaremos a crear grandes contradicciones pues, si es ésta una ciencia que tiende a liberarnos, ¿cómo puede llegar a darse una práctica desde lo pesado, lo exigente y la sobreacumulación? ¿No debiera esta disciplina milenaria iniciar de quienes somos cada uno de nosotros y a partir de ahí irse acomodando a nuestra realidad PicsArt_1414925926920desde el momento presente?

El mismo Patanjali subraya en sus Sutras la importancia de adaptar el yoga a las necesidades personales, desarrollando un camino gradual y respetuoso con cada cual. El yoga es un proceso distinto para cada persona, primero porque todos comenzamos desde una realidad concreta y diferente al resto y también porque el objetivo y el camino que nos lleva a alcanzarlo es completamente individual.

Para mí se hace entonces necesario encontrar una experiencia personal y coherente que tienda a liberarnos, lo que conlleva tanto el conectar con prácticas corporales de apertura y equilibrio como el aligerar y desacelerar nuestros procesos mentales, sin olvidar todas aquellas propuestas que puedan contribuir a encontrar una vida más sencilla, enriquecedora y auténtica.

Sé que el yoga, sin duda, nos puede aportar mucho en este sentido.

Lo que descubre el yoga: una sencilla práctica 

Termino compartiendo algo que últimamente intento practicar desde la premisa de lo ligero y de lo liberador que tiene el yoga. Os aseguro que está siendo toda una revelación!

Entro en la postura de savasana (ásana clásica de relajación cuyo significado en sánscrito es “cadáver”), permito que todo mi cuerpo encuentre un buen apoyo en el suelo, un lugar de confianza desde el cual rendirse a lo que es.

Empiezo a encontrar muy poco a poco un estado de presencia dejándome ser, y empiezo a vaciar: vaciado de acciones, logros, máscaras, morales, objetivos, agendas, informaciones, prisas…

Exhalo y renuevo en ligero y puro a través de las inhalaciones.

Siento como si cuerpo y pensamientos se fueran haciendo pesados, muy pesados, agradablemente pesados.

Me voy hundiendo en el suelo, la tierra me acoge, creo una huella desde ahí que me libera de todo aquello con lo que me he ido identificando, a la largo del día, de la semana y a lo largo de la vida.

Savasana y estos minutos conmigo misma me da la oportunidad de ir quitando las capas irreales que me cubren y es, desde ese des-cubrir que me vuelvo a reconocer, en el centro, en algo que tiene un brillo más auténtico.

Namasté

(Agradezco parte de la inspiración de este texto a la experiencia en la formación de “Yoga terapéutico” con Víctor Morera y Grazia Suffritti. Y a ésta por su dossier “Yoga y tradición, una visión terapéutica en el Yoga clásico” del cual recojo algunas frases en este artículo)

Escrito por: Paula Vives Entrena

 

Yoga en días oscuros

Cuando aparecen las sombras

Uno de los grandes beneficios del yoga es el aporte de conciencia a nivel integral para nuestro cotidiano. Y ya sabemos que en ese cotidiano a veces aparecen días nublados, días con una carga añadida de conflictos, pesadez, angustia y preocupaciones. Sí, días que nos encantaría borrar del calendario, pero que ahí están, evidenciándose.

En mi tierra hay una expresión que me encanta que dice “lo que éh, éh”, que si lo traducimos desde el granaino vendría a ser: “lo que es, es” ;-). Me alucina la sabiduría que contiene esta sencilla frase, aunque creo que me alucina más cuánto nos empeñamos en negar ciertas realidades, como puede ser, estar en uno de esos momentos más sombríos. Sigue leyendo

Clases de “Yoga y Feminidad”

Ser mujer hoy

La creación de estos espacios de mujeres y para mujeres ha nacido fruto de las ganas y la necesidad de sentir un refugio donde poder profundizar en la experiencia de ser mujer, en los dones de la feminidad y en el equilibrio femenino-masculino.

El yoga se propone entonces desde la unión y la conciencia. Conciencia y compromiso para ir dando luz a esas definiciones y experiencias de lo que supone ser mujer hoy en día, en el cotidiano y en este contexto de polaridades que nos envuelve.

Pues seamos sincer@s, ¿tiene alguien idea de lo que implica realmente ser mujer en medio de este torbellino de cambios y transformaciones constantes que vivimos?, ¿sabemos ser mujeres desde el equilibrio, el disfrute y el despliegue de nuestros dones?, ¿quién puede definir con certeza “lo femenino” sin entrar en tópicos anticuados o machistas?

Todas estas preguntas que quedan en el aire nos dan pistas sobre la confusión que existe actualmente sobre este concepto.  Sigue leyendo